De vuelta a Madrid

A algunos de los que me conocen les pillará de sorpresa, a otros no tanto, y el resto estará pensado: “¿y a mi qué? ¿qué hago leyendo esta mierda? Me voy, adiós.”. O quizás no, mis experiencias vitales han sido acreditas de utilidad para algunas personas en ciertos momentos. O no. ¿Quién sabe? La cuestión es que después de casi 4 años en Barcelona he decidido volver a la capital del imperio, mi misión de oprimir a los catalanes y erradicar su cultura milenaria ha fracasado 😥

Ahora en serio, no es que me hayan tratado mal ( bueno, una mica sí  ), pero digamos que estoy un poco cansado de Barcelona y del trabajo, que igualmente, no es que me pueda quejar, hay sitios infinitamente peores, pero cuando todas las mañanas te levantas pensado: “Joder, que coñazo…” algo no anda bien. Puedo leer los pensamientos de algunos de los lectores gritando furiosamente ( en su mente ): “¡Pero qué cabrón! ¡Si se levantaba a las 11 de la mañana!” A ellos les diría: “Sí, pero cuando deje el trabajo me podré levantar a las 12, o incluso a las 13, o las 14…”. Siendo honesto, es cierto que con el horario no podía quejarme.

¿Qué haré en Madrid? Bueno, tengo ya alguna oferta de trabajo en proceso, pero lo más seguro es que me pase al menos un mes lo más borracho que me permitan las leyes de la biología, y después el MEV proveerá. Una vez pasada la resaca épica puede que vuelva al noble oficio del programador-mercenario, o quizás invierta el tiempo libre en algunos proyectos que tengo en mente desde hace tiempo. A dichos proyectos los que he llamado “Freedom Projects”, el porqué del nombre es sencillo: seguramente no me haga millonario con ellos ( que por supuesto es mi objetivo a largo plazo ), pero al menos haré lo que me salga de las gónadas sin que nadie me toque las susodichas, y sí, el nombre está en inglés porque así es mas cool, y como habréis adivinado, porque me sale de las gónadas 😄

A la gente que he conocido en Barcelona les diré que espero que nos volvamos a ver, a los de Madrid, nos veremos próximamente, y a los demás, gracias por leer el rollo.

Haciendo cerveza en la oficina

Como ya sabrán ustedes ( y si no ya os lo cuento ) para ganarme el jornal me dedico a hablar con máquinas para doblegarlas a mi voluntad, oficio denominado por la gente común como “programador”, aunque éste término no hace justicia a tan noble labor. A nosotros nos gusta vernos como una mezcla entre Neo, Obi-Wan Kenobi y Gandalf el Gris; magos con poderes dentro de nuestros dominios que van más allá de la comprensión de los mortales, pero supongo que todo eso era muy largo para nombre de la profesión, así que nos quedamos con “programadores” en el mejor de los casos y con “putos frikis de mierda” normalmente ( me pregunto por qué nos llamarán frikis… ).

Es de sobra conocido que para desarrollar nuestras habilidades necesitamos un flujo constante de cafeína, vídeos de gatos, pr0n, y en los momentos de la más acuciante necesidad, alcohol, para alcanzar lo que llamamos el “Pico de Ballmer”, y aquí es donde viene la historia de la fabricación cerveza. Ahora bien ¿Por qué hacer cerveza cuando puedes comprarla ya hecha? Para explicar eso primero hace falta remarcar dos hechos:

  1. En Barcelona los putos hipsters de mierda han puesto de moda las cervezas artesanas se han puesto de moda las cervezas artesanas. Puedes encontrar fácilmente locales donde vendan su propia cerveza, a veces está bien y a veces es mala, pero siempre es cara. Los hipsters son seres miserables que merecen morir, pero no son tontos.
  2. Hace poco entro a trabajar con nosotros un becario yanqui con experiencia en la fermentación de cerveza casera.

Dadas estas circunstancias era obvio que debíamos poner al becario ( a partir de ahora me referiré a él como “El hacedor de cerveza” ) a practicar sus habilidades. Y eso fue lo que hicimos.

El proceso es más bien aburrido, básicamente consiste en esperar a que el azúcar se convierta en alcohol, así que iré directamente a comentar el resultado:

Filtrando el néctar de los dioses.

Filtrando el néctar de los dioses.

A pesar de que nuestras expectativas eran altas, resultó que no era demasiado buena (😦 ) . Era bebible, no tenia mal sabor, no tuvimos cagalera al día siguiente ( algo que siempre es de agradecer ), pero sabía como un zumo, demasiado floja. Por supuesto esto no nos desanimó, y cuando acabamos los 5 litros de nuestra cerveza continuamos con otras que habíamos comprado para complementar.

El hacedor de cerveza con un delantal de sevillana embotellando.

El hacedor de cerveza con un delantal de sevillana embotellando.

Teniendo en cuenta el resultado, os aconsejaré que no os dejéis llevar por las modas hipsters, id al super a comprar Mahou Clásica, que nunca decepciona😛

En cualquier caso, mis agradecimientos al hacedor de cerveza por enseñarnos su magia.

¡Un saludo!

El Ministerio del Tiempo

He de confesar que no soy muy fan de las series o películas españolas. En mi humilde opinión, salvo honrosas excepciones, la mayoría pecan en lo mismo: personajes planos prototipo como el niño repelente, el ‘cuñao’ graciosillo, o el tonto y/o yonki, argumentos simplones, chistes malos, situaciones sin sentido, el romance adolescente cutre… Es cierto que a veces tienen cierta gracia, pero unos minutos de risa no compensan el horror indescriptible que viene a continuación.

Hace tiempo decidí darle una oportunidad a Águila Roja, al menos parecía interesante a priori, y de hecho no empieza mal, siempre que pasemos por alto ciertas pifias históricas, claro. Intenté mantener la mente todo lo abierta que pude, pero cuando el tal Sátur ( el cuñao graciosillo de la serie ) sale diciendo: “La he liao parda” en el siglo XVII, llegue a mi límite de apertura metal. Sí, ya sé que no todo el mundo era Quevedo en esa época ni hablaban en verso, pero… ¡no sé! no está bien y punto.

Decepciones pasadas aparte, venía a contar que el otro día oí hablar de El Ministerio del Tiempo, una serie española nueva con bastantes buenas críticas. A grandes rasgos, es una serie de ciencia-ficción que trata de un ministerio secreto español que controla los viajes en el tiempo. No es que sea un argumento muy original dentro de su categoría, pero lo que sí es original es que una producción española trate de estos temas, así que me llamó la atención.

Buscando un poco de información acerca de esta serie, encontré este artículo: Los fans convierten la serie ‘El Ministerio del Tiempo’ en un fenómeno sin precedentes, y pensé inmediatamente: “Señores del 20 Minutos, se están chupando las pollas antes de tiempo. No dudo que la serie pueda estar bien, ni que tenga fieles seguidores, pero ¿compararse con los fans de Star Trek? ¡Qué atrevimiento! Cuarenta y nueve años después de que se emitiera por primera vez la serie orinal de Star Trek la gente se sigue disfrazando de Spock y haciendo el saludo vulcaniano en las convenciones frikis. Permitid que dude que dentro de cuarenta y nueve años alguien se acuerde siquiera de “El Ministerio del Tiempo”.

Ahora bien, una vez dejado claro que se han chupado las pollas antes de tiempo, tengo que decir que la serie en cuestión no está mal del todo. No creo que sea una gran producción, pero al menos no es lo de siempre, que ya es un avance.

Pienso que su principal fallo es que tiene buenas intenciones y una ejecución a veces mediocre. Por poner un ejemplo, intenta ser descaradamente didáctica. Está bien que de algún modo se intente promover el interés del espectador en la historia de España, pero muchos de estos diálogos están metidos con calzador, y según veo más capítulos, casi parece que lo de los viajes en el tiempo es una excusa para dar clases de historia de secundaria al espectador.

Por otro lado está el tema de la credibilidad, y no hablo de los viajes en el tiempo a través de ( ojo mini-spoiler ) puertas que están ahí porque sí, casualmente sólo en España ( fin spoiler ) eso es mas o menos pasable, me refiero a que cuentan que el gobierno español tiene el control de los viajes en el tiempo, y se dedican a proteger la linea temporal. Eso señores, no es creíble. Como poco nuestro gobierno se dedicaría a robar, no sólo en nuestro tiempo, si no en tiempos pasados también, y no me extrañaría que algún nostálgico de otras épocas nos trajera de vuelta a un enano cabrón con bigote, voz de pito y bastante mala leche.

Puedo concluir diciendo que El ministerio del Tiempo, como serie de ciencia-ficción es mediocre ( ni de coña comparable a Star Trek, eh señores periodistas ) pero algo novedoso en el panorama audiovisual español, y si tiene éxito es posible que otros productores se animen a imitarles y a innovar un poco en cine y televisión.

Por supuesto os animo que la veáis y juzgues por vosotros mismos, que yo no soy nadie para dar lecciones de buen cine o buenas series😛

Un Saludo.

Ofensas a España

Estaba leyendo el tema de las nuevas infracciones ( y sus correspondientes sanciones económicas ) y ha habido algo que me ha llamado la atención:

Se ha catalogado como infracción grave ( con multa entre 1001€ y 30000€ ), al mismo nivel que:

  • “Fabricación, comercio y tenencia ilegal de armas reglamentarias, explosivos catalogados y material pirotécnico”
  • y “Actos que atenten contra la indemnidad sexual de los menores”.

Ofensas o ultrajes a España, las comunidades autónomas y entidades locales o sus instituciones, símbolos, himnos o emblemas, efectuadas por cualquier medio”.

Yo, desde mi ignorancia, pensaba que quienes se pueden sentir ofendidos son las personas, es ( o pensaba que era ) imposible ofender a algo que no es un ser sensible. Osea, es como si fuera ilegal “ofender” a mi portátil. ¿Quién coño es el encargado de constatar que el portátil ha sido ofendido? Porque al final, quien tiene que decidir si el portátil ha sido ofendido o no es otra persona ¿No?. La misma duda me surge con respecto a las ofensas a España. España no es una persona, no puede sentirse ofendida, tiene que venir alguna otra persona y definir que es lo que ofende a España o no.

Claro, esto tiene algún pequeño problema, ya que es realmente subjetivo. De la misma forma que puedo decir que mi portátil se ofende en presencia de aparatos de Apple, alguien puede decir que España se ofende cuando hay judíos en su territorio ( y no sería la primera vez que pasa… ). También se podría ofender cuando se intenta juzgar a un político corrupto o cuando las mujeres ejercen su derecho al voto. Realmente, como España nunca va a decir nada ( porque no es una persona que pueda decir nada ) cualquier cosa se puede considerar que la ofende. Es el comodín de “Ofende a España”.

Ahora bien, si España, que como he repetido ya varias veces, no es una persona, tiene derecho a ofenderse, ¿Que hay del derecho a ofenderse de los ciudadanos? ¿España deberá indemnizarme cada vez que me ofenda? Si es así que vayan preparando pasta, porque estoy muy ofendido.

El 2013 y el poder del lado oscuro

En este nuevo año 2013 nos enfrentamos a un extraordinario reto, que como ya sabrán ustedes, consiste en sobrevivir a esta lluvia de orín que echan sobre nuestra cabezas mientras aseguran que es Moët & Chandon. Un ejemplo es el famoso anuncio de Campofrio, que nos insta a sentirnos orgullosos de todas las miserias de España. Caballeros, una cosa es se te meen encima y otra muy distinta hacerte creer que es champagne.

Supongo que todo esto es obra de algún cantamañanas iluminado, que después de leerse algún libro de psicología barata, decidió que la mejor manera de hacer creer en la transmutación de la orina en champagne, era meter con calzador un mensaje pseudo-positivista agitado y mezclado con un patriotismo rancio, todo esto con el único objetivo de alentar el conformismo y el auto-engaño de que todo esto “ya se arreglará”.

Quizás lo peor de todo esto es que hay gente que se lo cree, o que por repetición se lo termina creyendo, así que para que todo el mundo pueda sentir el poder del lado oscuro y salga a montar guillotinas en la calle, que es lo que todo buen patriota debería estar haciendo, voy a poner un resumen de como han ido las cosas en el 2012 y potencialmente irán en el 2013 (a menos que se empiece con el tema de las guillotinas):

Hay más, pero seguro que ya están al tanto de la situación.

Que la fuerza os acompañe.

Feliz navidad

Pues estaba yo en la comida familiar típica de este día. Mi tío político, un señor de sus 70 y pico años, estaba hablando de que hay que matar a todos los maricones (sin coñas, hablaba en serio). Por no entrar en un debate sin sentido, deje que el citado señor diera rienda suelta a sus delirios megalómanos. Por suerte hoy en día no nos gobierna gente como él. ¿O sí?. Bueno, eso otra historia; el caso es que para no escuchar subnormalidades las respetables palabras de este señor mayor, me puse a pensar en mi cosas, efectuando la famosa técnica budista, desarrollada por monjes tibetanos, y que requiere grandes dosis de concentración, de comunicar el conducto auditivo de un oído con otro, de tal manera que las palabras que entran por un oído salen por el otro, dejando que el cerebro sólo procese una información parecida a cuando se oye llover. Resumiendo, que me sudaba la polla lo que dijera.

Como decía, me he puesto a pensar en mis cosas. Una de ellas era el tema del Apocalipsis maya. Realmente no pensaba en el Apocalipsis en sí mismo, que fue de lo más decepcionante, pensaba en la gente que creía que efectivamente el 21 de Diciembre se iba a acabar el mundo. Sí, parece ser que había gente que se lo creía, tanto que la NASA (gente muy guay que manda naves al espacio) tuvo que insistir en que no había ningún dato científico que avalara el desastre que “predijeron” estos señores de la antigüedad. Me estaba preguntado qué haría esa gente el día 22, cuando descubrieron que el mundo seguía ahí. ¿Se dieron cuenta de su propia estupidez? ¿Buscaron alguna otra profecía similar para llenar sus vacías vidas? ¿Se suicidaron en masa?. Entiéndanme, yo (intento) respetar todas las opiniones y/o creencias de la gente, pero me lo ponen muy difícil.

Si hubiera estado en la NASA respondiendo a las cartas de la gente que preguntaba si iba a ser el fin del mundo, habría respondido algo así:

Respetable ciudadano, respondiendo a su pregunta, no hay ningún dato científico que pueda confirmar la existencia de ningún fenómeno que pueda producir lo que usted llama “fin del mundo”. Sin embargo, permítame que le haga una pregunta: ¿Cómo alguien con su evidente retraso mental ha conseguido escribir y enviar esta carta?

Atentamente, el pringao de la NASA que responde esta mierda de preguntas.

Vale, me estoy pasando, hay gente discapacitada que no merece ser comparada con esta otra gente.

También es cierto que todavía hay muchas escuelas en las que se enseña el creacionismo como teoría científica, por no hablar de gente que supuestamente tiene estudios superiores que recomienda tratamientos homeópatas, o curanderos, de esos que timaban a la gente inculta años atrás. A la luz de estos datos, tampoco es tan sorprendente que haya gente que creyera la profecía de los mayas, total, si te crees que el chamán Tumbuctu te va a curar el cáncer sacando las malas energías de ti rezando al dios del fuego, ¿por qué no ibas a creer a los mayas cuando profetizaban el fin del mundo?

Que mis abuelos, que por circunstancias de la época no pudieron ir a la escuela, creyeran en curanderos, podría ser compresible ( y tengo que decir que ni siquiera ellos creían esas tonterías), pero hoy en día, que se supone que (casi) todo el mundo tiene como mínimo una educación básica, en la era de internet, que cualquier idiota con un móvil tiene acceso instantáneo a toda la información que quiera, se sigan creyendo estas cosas, sólo significa algo: Estoy atrapado en este mundo rodeado de idiotas.

En fin, damas y damos, no les molesto más con mis poco imaginativos y aburridos pensamientos. No soy muy fan de la Navidad, pero entiendo que el juntarse con la familia y disfrutar de unos días de descanso está bien, así que diré: ¡Felices fiestas a todos!

Pues yo no echo de menos el papel

Absolutamente con todo el mundo con el que he hablado sobre los libros electrónicos me ha dicho lo mismo: “Mola, pero no puede sustituir al papel, el olor a libro nuevo…”.

Tendrán que disculpar mi estupidez y/o falta de sensibilidad, pero estas afirmaciones me resultan algo extrañas: Cuando voy a una librería veo que la gente mira los libros, lee la sinopsis de la contraportada, ojea un poco el libro…  lo que nunca he vista es a nadie que se ponga a olisquear los libros y se los compre por su olor (aunque reconozco que puede ser que quizás lo hagan en privado, y si no les gusta el olor lo devuelvan).

Personalmente pienso que lo importante de un libro es el contenido, no el continente, no echo de menos ni el papel, ni su olor, ni las tapas duras, ni blandas; lo único que echaría de menos sería no poder leer un buen libro. Cual sea el soporte donde estén impresas las letras me es indiferente.

No me malinterpreten, cada uno es libre (o debería ser libre) de hacer lo que quiera con lo que compra, por supuesto es perfectamente aceptable que huelan los libros y se deleiten con el papel reciclado y la tinta impresa en éste. Yo prefiero ir directo a la lectura, y para eso un libro electrónico tiene unas cuantas ventajas sobre el papel, así que me quedo con los libros en formato electrónico si puede ser.

Una sugerencia para los fabricantes de lectores de libros electrónicos: Hagan que sus dispositivos huelan a papel, montones de yonquis de oler libros se lo agradecerán.